Tenía ganas de escuchar el disco titulado "Txalaparta" de Andoni Aleman y Jesus Arze. No sé porqué, pero siempre me ha atraído esa sencilla portada en blanco y negro, con los dos txalapartaris golpeando los tablones con las makilas, sobre un fondo de un bosque en la niebla. La verdad es que el blanco y negro de la portada refleja muy bien lo que nos vamos a encontrar dentro.
Este disco es un clásico de la música folk euskaldun. Grabado en los años 70 (en esta pobrísima edición no CD no viene ningún dato sobre la fecha de grabación), aunque hoy pueda resultar paradógico, supone el inicio de la txalaparta moderna. Impulsados por los nuevos aires tras la muerte del Dictador, y en plena eclosión de una recuperación de las tradiciones vascas prohibidas durante tantos años de fascismo y opresión, Arze y Aleman dieron el primer paso para rescatar a la txalaparta del olvido, para renovar sus ritmos y acercarlo a un público más amplio, y supuso el inicio de una nueva generación de txalapartaris que cogieron el testigo de la txalaparta netamente rural y tradicional.
Aunque a años luz de la txalaparta colorista que se puede escuchar hoy en día, de la mano de gentes como Oreka Tx, que han convertido la txalaparta en un xilófono a base de tablones de madera y piedra, o de las atmósferas mágicas creadas por Tomás San Miguel, en las que este instrumento es su piedra angular, lo que escuchamos en este disco es la primera remodelación de los esquemas del ttakun y del errena.
Para los no legos en la materia, decir que el ritmo de la txalaparta se basa en el equilibrio-desequilibrio entre la pareja de los txalapartaris. Uno de ellos es el que ejecuta el ttakun, el rimo simétrico, dos golpes en su esquema más básico, entre los que se cuela el ritmo asimétrico del errena ("cojo" en euskera). Y de ese juego entre los dos txalapartaris surge el ritmo de la txalaparta. Así pués, tocar la txalaparta es mucho más que aporrear sin sentido unos tablones de madera con unos palos.
Como indico en el título, lo que se escucha en este disco es txalaparta a palo seco, sin albokas ni virtuosas trikitixas, pero que viene bien escuchar de vez en cuando para comprender de donde vienen los sonidos que escuchamos hoy en día. El disco dura media hora larga (37 minutos), así que tampoco supone demasiado esfuerzo el escucharlo de un tirón y además siempre viene bien darnos un chapuzón de sonidos orgánicos para limpiarnos los oídos de tanto sampler pregrabado.

Mmmm... Mi post no tiene nada que ver con lo que pone arriba. Tengo un problema técnico como usuario de la coctelera y, pateándome blogs, me he encontrado con que el tuyo tiene el mismo tamaño de letra que el mío (font 2) y, oh sorpresa, todos los usuarios de explorer que entran en mi página leen el tipo de letra grande sólo en el primer párrafo: en el resto, hormiguitas. ¿Cómo lo has hecho? Mi blog sólo se lee bien con mozilla...
Hale, gracias. Escríbeme al correo alvaronaira::gmail:com si sabes cómo solucionar esto.. Yo voy a patearme un poco tu sitio que tiene buena pinta. Ciao.
... han transformado radicalmente este instrumento. Como ya comenté recientemente en otro post, existe una txalaparta tradicional, en blanco y negro, con pocos matices y otra txalaparta mucho más colorista que ha transformado un instrumento de percusión en un instrumento melódico...